“Yo soy el verso que protesta contra la tormenta,
recorro los caminos del planeta,
llevo la sinceridad en mis letras.”
Le dijo, la poesía al poeta.
Al abrir la ventana, observo:
La tempestad sobre la pradera,
encuentro a la vejez extirpando
a la rosa que almacena
el perfume del perfecto poema.
En la retaguardia veo el barro
de los Adán arrepentidos, son cenizas de
los recuerdos en vida que se dio en un día.
Este poema:
Es grito de libertad,
es lucero brillando en el corazón,
es la consciencia del hombre
que está encima del cementerio.
Prohibido vivir en cautiverio,
vivamos siempre en la excelencia
y en cada tempestad escribamos un poema para cantar.